Segundo premio 2008: La crítica literaria a Tolkien: Orígenes del Tolkien Criticism

por Francisco Sempere Galant

Segundo puesto, premios Ælfwine 2008

 

Durante el apogeo de las películas de Peter Jackson a principios de la presente década resultaba una tarea fácil encontrar estudios publicados sobre J. R. R. Tolkien. Un paseo por Internet nos mostraba decenas de ensayos y libros que intentaban explicar, analizar los temas de El Señor de los Anillos. Podíamos encontrar libros para principiantes, libros de la película, entrevistas con los actores o el director, análisis más o menos serios acerca de la religión, la filosofía, las virtudes del libro; algunas editoriales se interesaron por el Tolkien Criticism e incluso aparecieron otras dedicadas a esta tarea[1]; por supuesto, hubo quienes se aventuraron a contarnos la vida de J. R. R. Tolkien desde otros puntos de vista y quienes lo hicieron centrando sus estudios en períodos no demasiado conocidos de su vida, como por ejemplo su participación en la Primera Guerra Mundial y su vinculación con el T. C. B. S., su trabajo en el Oxford Dictionary, su relación con C. S. Lewis, o la influencia de figuras como el padre Francis Morgan en la vida de Tolkien.

Para los que descubrimos a Tolkien a finales de los setenta y principio de los años ochenta, el  boom de publicaciones y este exceso de interés nos recuerda que no siempre fue así. Durante los años ochenta sus libros iban apareciendo con cuentagotas en nuestro país, a razón de uno por año aproximadamente, mientras que en el Reino Unido era posible adquirir obras que sabíamos que tardarían en ser traducidas al castellano, sin olvidarnos de títulos que analizaban y estudiaban la obra del profesor de Oxford. Así pues, durante esos años de carestía de material en castellano, todo lo que se publicaba era devorado por los que intentábamos acercarnos cada vez más al universo tolkieniano. De vez en cuando encontrábamos (¡milagro!) un libro que hablaba del autor y su obra, y en aquellas páginas se nos revelaban secretos que habían permanecido ocultos, detalles de su vida que no conocíamos, influencias que no habíamos sido capaces de intuir. Entre estas «joyas» apareció la primera biografía publicada en castellano. Se la debíamos a Daniel Grotta (y por supuesto a la editorial Planeta), y supuso entonces el primer acercamiento a la figura de Tolkien en España. Además de la importancia que  tuvo como fuente de datos, la obra de Grotta nos dejó unos cuantos detalles para el futuro, como por ejemplo la existencia de Sociedades Tolkien en el mundo (no así todavía en España), o un apéndice en el que se mostraba una cantidad ingente de ensayos y estudios sobre nuestro escritor, libros que, evidentemente, estaban escritos en inglés y que difícilmente veríamos traducidos[2]. Tocaba, pues, aprender el idioma materno de Tolkien y buscar esos estudios en librerías del extranjero, tarea que tampoco sería fácil dado que se trataba de libros ya descatalogados o ejemplares que habían tenido una distribución muy escasa. Pero lo verdaderamente importante de esta experiencia fue saber que existía un movimiento crítico interesado en la figura del profesor Tolkien, una tradición rica en ensayos y obras que se remontaba varias décadas atrás. A esos estudios y sus autores, auténticos pioneros del «Tolkien Criticism», va dedicado este trabajo, que no podrá cubrir todos y cada uno de los trabajos de este extenso período, por ser en sí misma una tarea imposible.

Estableceremos, no obstante, unos límites en nuestra labor: el final de la década de los setenta y los primeros años ochenta. Situémonos en la segunda mitad de los setenta. Hace unos pocos años que Tolkien ha fallecido y se rumorea que El Silmarillion está siendo preparado para su publicación por su hijo Christopher. En 1976 aparecen The Father Christmas Letters y por fin ve la luz un año más tarde la obra más esperada del profesor. Esta aparición supone una auténtica revolución para la crítica tolkienista. Por fin se acaban las especulaciones en torno a los acontecimientos anteriores a la Tercera Edad de la Tierra Media. Por fin cobran vida los relatos y personajes que habían sido ligeramente esbozados en The Hobbit y en The Lord of the Rings, aquello que les confería una profundidad histórica de la que aún hoy se sigue hablando. Evidentemente la crítica hacia Tolkien cambió gracias a la aparición de The Silmarillion, precedido unos meses antes por la publicación en el Reino Unido de la primera biografía oficial y autorizada a cargo de Humphrey Carpenter. Se abrió así una nueva era en los estudios sobre Tolkien, puesto que numerosos interrogantes sobre el autor y su mitología quedaron resueltos. Por si esto fuera poco, en 1978 el propio Carpenter escribe The Inklings, en 1980 se publica Unfinished Tales of Númenor and Middle-earth, y al año siguiente aparece The Letters from J. R. R. Tolkien. En 1982 ve la luz The Road to Middle-earth de T. A. Shippey, y con él se inicia una nueva etapa y una nueva manera de hacer crítica literaria sobre el escritor inglés.

En efecto, durante este período (1977-1982), salen al mercado tantas novedades que podríamos considerar esta época como la transición hacia un nuevo y más moderno período en los estudios sobre Tolkien. ¿Quiere decir esto que todo lo que se había escrito con anterioridad carece de importancia, que la “edad de la inocencia” del llamado Tolkien Criticism es un período repleto de ensayos y opiniones carentes de validez en la actualidad? En este trabajo intentaré demostrar que la respuesta es negativa; más bien al contrario, nos vamos a encontrar con opiniones de gran vigencia y validez hoy en día y que añaden a su valor histórico una calidad que parece haberse perdido en algunas obras más recientes, precisamente aquellas que han surgido, como se ha mencionado al principio, al amparo del boom mediático de las películas. Así pues, ya que queda establecido el límite de nuestra investigación en el año 1982, aproximadamente, comenzaremos por una mirada a los primeros escritos del joven J. R. R. Tolkien y la repercusión en su círculo de amistades.

 

EL PERÍODO DE FORMACIÓN: PRIMEROS POEMAS Y EL T.C.B.S.

Durante el período comprendido entre 1910-1922, Tolkien escribe más de medio centenar de poemas, la mayor parte de los cuales tiene que ver con su primeriza visión del mito que irá desarrollando con posterioridad. Algunos, como “From the Many Willow’d Margin of the Immemorial Thames” o “Goblin Feet”, serán publicados, y otros (un gran número) se revisan y rescriben en más de una ocasión, a menudo cambiando de título. Tolkien incluso se atreve con las obras de teatro, como “Cherry Farm” y “The Bloodhound, the Chef, and the Suffragette”, piezas pensadas para su representación ante sus parientes Incledon en Barnt Green. En 1915 ya circulan entre los miembros del TCBS. algunas copias de estos poemas. Entre G. B. Smith, Christopher Wiseman, R. Q. Wilson y J. R. R. Tolkien se ha establecido una correspondencia frecuente ahora que la sombra de la Gran Guerra les ha separado. Entonces aparecen los primeros comentarios críticos a la poesía de Tolkien. En marzo de 1915, G. B. Smith le enseña estos poemas a un compañero de Batallón, Henry T. Wade-Gery, con quien discute de poesía en general, y éste opina que “Why the Man in the Moon Came Down Too Soon (An East Anglian Phantasy)” y “As Two Fairy Trees” son muy buenos, pero que “Sea-Chant of an Elder Day” resulta un poco exagerado. Le da un aprobado a “Copernicus and Ptolemy (Dark)”. El propio G. B. Smith, ese mismo año, piensa que «el verso empleado por Tolkien es demasiado oportuno y adecuado como para que se complique tanto de forma que no se entienda». Considera el poema “The Mermaid’s Flute” malo al respecto, y piensa que Tolkien podría escribir mejor poesía sin perder un ápice de exuberancia si leyera algunos poemas breves de William Blake, como ejemplo de claridad  y simplicidad. Wiseman también da su opinión: «No se de dónde saca todas esas palabras...».

Ese mismo año, Tolkien envía varios de sus poemas a Richard W. Reynolds, un viejo profesor de la King Edward’s School, quien considera encantadores dichos escritos, y encuentra en ellos ecos de sagas islandesas, influencias de William Morris, Rudyard Kipling y Walter de la Mare. Le agradan los poemas de hadas pero no le impresionan los escritos como “Kortirion among the Trees”, uno de los orígenes del Silmarillion. El propio Reynolds anima a Tolkien a publicar una colección de poemas, aunque piensa que un autor joven debe primero editar sus obras en revistas o periódicos con el fin de ganarse un prestigio. Precisamente este reconocimiento le llega de manos de su grupo de amigos, ahora esparcidos por culpa de la Primera Guerra Mundial. Incluso Wiseman, quien reconoce tener diferente gusto poético, admite que le agradan algunos poemas de Tolkien, como “Kortirion among the Trees”. Sin embargo, en 1916, la editorial Sidgwick & Jackson rechaza la publicación de los trabajos que Tolkien les había enviado, bajo el título de “The Trumpets of Faerie”.

A finales de ese mismo año, tras la terrible experiencia en la Batalla del Somme, John Ronald ingresa en un hospital en Le Bouquet, debido a unas fiebres contraídas en las trincheras. Poco después es enviado a Birmingham, donde prosigue su recuperación, y en donde inicia la composición de las historias que formarán The Book of Lost Tales. Christopher Wiseman le dirá poco después: «El motivo por el que deseo que escribas tu historia épica es porque quiero que todos esos relatos y poemas queden conectados entre sí,  para que su significado y el contexto en que se hayan queden razonablemente claros».  Tolkien ya no dejará de desarrollar esa historia épica.

Poco después de comenzar a trabajar con el equipo de lingüistas en el Oxford English Dictionary, a mediados de 1919 la Oxford University Press encarga a Tolkien la elaboración de un glosario para la colección Fourteenth Century Verse & Prose que Kenneth Sisam está preparando. Este trabajo constituirá su primera aportación de alto nivel al mundo de la filología, y la primera obra que, bajo el título de A Middle-English Vocabulary, será objeto del «Criticism».

 

 

ERUDICIÓN.

En efecto, Margaret L. Lee, en “The Year’s Work of English Studies II” de 1922, pp. 42-43, sostiene que “el Vocabulario de Inglés Medio difícilmente se pueda superar y valorar”. Aunque en un principio se publica de manera independiente, a partir de junio de 1922 este glosario ve la luz junto a la colección de obras en prosa y verso editada por Kenneth Sisam, y se convierte en objeto de consulta para futuros filólogos. No obstante, este será solo el principio de una etapa en la cual J. R. R. Tolkien llegará a publicar más de una docena de artículos y estudios, así como más de veinte poemas que aparecen en revistas como “The Oxford Magazine”, “Leeds University Verse”, “The Gryphon” o “The Stapeldon Magazine”, entre otras. De esta forma, tras el ya mencionado Vocabulario de Inglés Medio, John Ronald edita Sir Gawain and the Green Knight, junto a Eric V. Gordon, en 1925, versión que es comentada durante los siguientes años. Por ejemplo, J. H. G. Grattan y J. R. Hulbert destacan el trabajo en la preparación de esta obra, pero ambos coinciden en señalar como punto débil la ausencia de citas y fuentes[3]. Robert J. Menner, un año más tarde, alaba el éxito de la edición debido a las dificultades que plantea el poema pero demanda una bibliografía más extensa[4]. Otros como Cyrill Brett aportan sugerencias para una segunda edición, aunque se ensalza la claridad, erudición, y sentido común de esta versión[5].

Hasta 1937, fecha de la publicación de The Hobbit y “Beowulf: The Monsters and the Critics”, Tolkien publica una decena de ensayos, en este orden:

—“Some Contributions to Midle English Lexicography”, Review of English Studies 1:2, abril de 1925.

—“The Devil’s Coach Horses”, Review of English Studies 1:3, julio de 1925.

— “Philology: General Works”, The Year’s Work in English Studies 4,5, y 6 de 1924, 1926 y 1927.

— Prólogo a A New Glossary of the Dialect of the Huddersfield District, de Walter E Haigh, de 1928.

— “Ancrene Wisse and Hali Meiðhad”, Essays and Studies of the English Association 14, de 1929.

— “The Name Nodens”, Report on the Excavation of the Prehistoric, Roman and Post-Roman Sites in Lydney Park, Gloucestershire, de 1932.

— “Sigelwara Land, Parts I & II”, Medium Aevum 1 & 3, de 1932 y 1934, respectivamente.

— “Chaucer as Philologist: The Reeve’s Tale”, Transactions of the Philological Society, de 1934.

Sin embargo, de esta lista de trabajos, tan solo se perciben comentarios críticos para cuatro de ellos: por un lado, los dos dedicados a Sigelwara Land I & II, a cargo de Marjorie Daunt y Mary S Serjeantson, quienes ensalzan el trabajo de Tolkien en The Year’s Work in English Studies en 1933 y 1935; y por otra parte, “Ancrene Wisse and Hali Meiðhad” y “Chaucer as Philologist”, ambos revisados por Dorothy Everett en la misma The Year’s Work de 1930 y 1935, respectivamente. En todas estas críticas se analizan positivamente los estudios de Tolkien, abundando en ellas algunos calificativos como «exhaustivo», «entretenido», «sugerente», o «interesante».   

Llegados a este punto, conviene detenerse en el año 1937. Es el año de la publicación de The Hobbit y del ensayo “Beowulf: The Monsters and the Critics”, que aparece en Proceedings of the British Academy 22, de ese mismo año. Veamos cuál es la respuesta de la crítica a éste último. La serie la inicia R. W. Chambers, quien considera que el principal acierto del autor está en sugerir con insistencia que el poema sea tenido en cuenta como una obra de arte en sí misma, aunque sostiene que Tolkien esconde ideas muy válidas tanto en las notas a pié de página como en los apéndices[6]. Un año más tarde, Howard R. Patch, en Modern Language Notes 54, afirma que Tolkien demuestra una gran habilidad y sapiencia, aunque le parecen un tanto escasas las ideas del ensayo. Por cierto, la influencia de este estudio ya se deja notar en los trabajos de otros scholars, como en el artículo “The Style and Structure of Beowulf” (1938), de Joan Blomfield, una antigua alumna de Tolkien, o como el libro The Disgressions in Beowulf, de Adrien Bonjour, en 1950. Ambos ensayos están en deuda con las teorías expuestas por el profesor de Oxford. No obstante, el primer trabajo en el que se aprecian ideas contrarias a las presentadas por Tolkien es el llevado a cabo por T. M. Gang en 1952[7]. Defiende las ideas de otro estudioso del poema anglosajón, W. P. Ker, frente a las de Tolkien, y critica las tesis de éste, especialmente en lo que respecta a la interpretación de la palabra «evil» en la obra. También cree que el punto de vista que John Ronald ha reconstruido del mundo anglosajón apenas se puede considerar como objetiva o convincente. A Gang le siguió J. C. van Meurs, en “Beowulf and Literary Criticism”, para quien resultaba difícil creer que el poema estuviese tan cargado de simbolismos como había afirmado Tolkien, y que además sostenía que tenía miedo de que las ideas expuestas en el ensayo del profesor de Oxford se acabasen convirtiendo en dogmas de fe por los nuevos analistas del poema[8]. Kenneth Sisam, en 1965, reconoce que el estudio de Tolkien cambió el punto de vista crítico hacia el “Beowulf” e influyó en los posteriores trabajos de otros lingüistas, alabando el estilo del ensayo, aunque muestra su desacuerdo con la interpretación que se había ofrecido del tema y la estructura del poema[9].

 

 

EL (SUB)CREADOR.

Volvamos ahora a 1937, año puente hacia una nueva etapa: la del escritor. El relato del viaje de Bilbo Bolsón y los enanos, acompañados por el mago Gandalf, ve la luz el veintiuno de septiembre de ese año. El dos de octubre aparece la primera reseña anónima en el Times Literary Supplement, titulada “A World for Children”. En realidad, el anónimo autor es C. S. Lewis, quien llama la atención sobre la hábil erudición que hay detrás de la historia, su adecuación a cualquier edad, y la puesta en común de tantas buenas ideas que jamás habían aparecido juntas anteriormente. Lewis además predice que The Hobbit se convertirá en un clásico. En efecto, los primeros comentarios críticos en los diarios alaban la originalidad de la obra, comentan su naturaleza, se preocupan por las ilustraciones y por la edad del lector, admiten que pasará la prueba del tiempo, y, posiblemente a consecuencia de la publicidad llevada a cabo por la editorial Allen & Unwin, comparan a Tolkien con Lewis Carroll y su Alicia en el País de las Maravillas, resaltando que The Hobbit también nace de las historias que John Ronald cuenta a sus hijos[10].

No obstante, el propio Tolkien es consciente de los comentarios que se hacen a su obra. El caso más llamativo lo representa Richard Hughes en diciembre de 1937. Aunque considera que el libro gustará a casi todos los niños porque Tolkien no «hace un refrito» de la mitología, sino que contribuye a ella, también aporta la idea de que ciertas partes de la historia pueden ser inadecuadas para los más pequeños, ya que podrían asustarlos a la hora de ir a la cama[11]. A este comentario Tolkien responde en una carta a Sir Stanley Unwin comentando que «la presencia de lo terrible es, creo, lo que da a este mundo imaginado su verosimilitud. Un país de las hadas sin riesgos es infiel a todos los mundos»[12].

Durante los años posteriores a la publicación de The Hobbit, los comentarios en periódicos, suplementos o revistas continúan apareciendo, aunque en número decreciente conforme pasa el tiempo. Llegamos a encontrar artículos en 1950 e incluso en 1953, más de una década después de su publicación. Es el caso, por citar un ejemplo, de Marcus S. Crouch, en “Another Don in Wonderland”[13], en donde se reseña que, aunque el éxito comercial ha sido relativo, The Hobbit seguirá leyéndose en el siglo XXI. Crouch resalta la erudición del autor como clave para entender el background de la obra, y asegura que, si Tolkien continúa escribiendo historias, éstas no serán para niños. Pero sin duda lo más relevante para entender el «efecto hobbit» en la crítica literaria es ver incluido el libro de Tolkien en numerosas antologías de literatura infantil y juvenil de la época, como en Four to Fourteen: A Library of Books for Children, de Kathleen M Lines, y Twentieth Century Children’s Books, recopilada por Frank Eyre, de 1951 y 1952 respectivamente (por citar dos de las más antiguas). Este «efecto hobbit» al que hago mención volverá, no ya en forma de reseñas en periódicos y revistas, sino más bien en oleadas cuando se publique su secuela en los años cincuenta.

Y hasta que llega ese momento, Tolkien contribuye a su canon con un par de ensayos y otras tantas historias breves de primerísimo nivel. Desde un punto de vista cronológico, si atendemos a las fechas de publicación, “On Fairy Stories” (“Sobre los cuentos de hadas”) data de 1939 (por lo que respecta a su “puesta de largo” en la Universidad de St. Andrews de Escocia), aunque no se publica hasta 1947. Leaf by Niggle, sin embargo, aparece publicado en Dublín Review, en enero de 1945, aunque no recibirá comentario alguno hasta que se incluya en Tree and Leaf, en los años sesenta. El relato Farmer Giles of Ham ve la luz en octubre de 1949, y, contrariamente a lo que se piensa, sí recibe el interés de la crítica en su momento. Por último, The Homecoming of Beorhtnoth Beorhthelm’s Son es editado en Essays and Studies 1953 por John Murray, aunque su génesis se remonta a principios de los años 30. Pero continuemos hablando de dichas piezas siguiendo este mismo orden.

“On Fairy Stories” es leído en 1939 y se publica en diciembre de 1947, en Essays Presented to Charles Williams. Esta colección de artículos recibe muy pocas críticas, siendo la más comentada la que aparece en el Times Literary Supplement en junio de 1948. Según el anónimo autor de la reseña, ninguno de los ensayistas se atreve a dar una definición de los cuentos de hadas excepto Mr. J. R. R. Tolkein (sic), quien está cerca de dar con la fórmula[14]. Curiosamente, “On Fairy Stories” se incluirá en Tree and Leaf en 1964, junto con Leaf by Niggle, The Homecoming of Beorhtnoth Beorhthelm’s Son, y Smith of Wooton Major. Esta recopilación de historias y ensayos será tenida en cuenta como una  «deliciosa combinación de cuentos de hadas y estudios de gran interés [...] El atractivo del cuento de hadas consiste en el deseo humano de creer en la capacidad del bien para salvar al mundo»[15]. En cuanto a Leaf by Niggle, ésta es interpretada en términos de alegoría y se alude en ella al concepto de la «visión interior» de Jung[16]. Chad Walsh resalta «la magia y el encantamiento» del relato, Digby B. Whitman aplaude la «deliciosa parábola», y Catherine Tappert Willis habla de una «bonita alegoría»[17].Como veremos más adelante, tanto el ensayo sobre los cuentos de hadas como la historia de Niggle se integrarán en los estudios sobre Tolkien que irán surgiendo, cada vez con mayor frecuencia, durante la década de los años sesenta.

Farmer Giles of Ham supone un caso aparte. Tiene su origen en la década de los treinta (puede que incluso antes) y ve la luz en octubre de 1949. La primera reseña aparece el veintiuno de ese mismo mes, en un artículo anónimo del Times Literary Supplement, cuyo autor admite que prefiere el simplista «fee-fi-fo-fum» al relato de Tolkien[18]. «Inusual», escribe otro anónimo colaborador en el Birmingham Weekly Post del veintiocho de octubre, mientras que Gwendolen Freeman lo define como una sátira, aunque no para niños: «más bien será apreciada por aquellos adolescentes que estén familiarizados con los cuentos medievales de caballerías»[19]. En las subsiguientes reseñas de periódicos y revistas se alude a la obra como una pieza maestra en pequeña escala, se comenta el sentido del humor y erudición del profesor Tolkien, y se manifiesta el placer de leer esta obra tan imaginativa, llena de sátira inteligente. Probablemente la pregunta más planteada en estos artículos tenga que ver con el tipo de lector a quien va dirigido el cuento. Marcus Crouch señala, al respecto, que puede que a los niños no les guste mucho Chrysophilax, ya que suelen tomarse a los dragones muy en serio; incluso es posible que no les guste Giles el granjero, pero sí su perro Garm. Las ilustraciones de Pauline Baynes, las alusiones entre líneas, los cultismos, etc. hacen de Farmer Giles of Ham un libro para adultos que formará parte de toda biblioteca para niños, aunque éstos tarden algún tiempo en comprender el cuento[20]. Tras esta primera reacción a la obra, y como con todas las historias breves de Tolkien, la crítica se va  difuminando y acaba siendo escasa, integrándose, en el mejor de los casos, en estudios genéricos sobre el autor[21].

Finalizaremos esta etapa con The Homecoming of Beorhtnoth Beorhthelm’s Son, concebido a principios de los años 30, aunque publicado en octubre de 1953. La crítica especialista (sobre todo los medievalistas) ha ignorado el drama en sí, ocupándose de los dos ensayos que Tolkien escribió para acompañar la pequeña obra de teatro: “Beorhtnoth’s Death” y, sobre todo, “Ofermod”. Estos escritos mostraban la interpretación de John Ronald a “The Battle of Maldon”, un poema en Inglés Antiguo acerca de una batalla acaecida en el siglo X entre los invasores vikingos y una tropa de ingleses capitaneados por Beorhtnoth, cuya imprudencia o exceso de orgullo llevan, según Tolkien, a la derrota y aniquilación a manos de los vikingos. Es en “Ofermod” (término en Old English aplicado al orgullo desmesurado o coraje, entendido por Tolkien como un lastre o condena) donde recae la mayor parte de la crítica a la obra. En efecto, G. C. Britton muestra su desacuerdo con Tolkien al afirmar que esta  palabra hace referencia al orgullo desmedido, pero no en un sentido peyorativo[22]. Luc Indestege, en una carta en el Times Literary Supplement, sugiere una traducción del flamenco: imprudencia, temeridad (coincide con Tolkien en este aspecto)[23]. Otros artículos de la época ensalzan la concepción imaginativa de la historia y acaban resumiendo su exégesis de la batalla de Maldom, que gira en torno a la interpretación de la palabra ofermod. Sea como fuere, The Homecoming of Beorhtnoth Beorhthelm’s Son terminará fundiéndose, como ya se puede intuir, con el resto del “Tolkien Criticism” conforme pasan los años, siendo brevemente reseñado entre las obras «menores» del autor. Sirva de ejemplo, una vez más, el libro de Paul Kocher citado anteriormente.

 

EL RELÁMPAGO EN EL CIELO CLARO.

Así definió C. S. Lewis el nacimiento de The Fellowship of the Ring en 1954, en Time & Tide: «decir que la novela heroica, espléndida, elocuente y desinhibida, ha retornado de pronto en una época de antirromanticismo casi patológico, sería inadecuado [...] Pero para la historia misma de la novela... no es un retorno, sino un paso adelante o una revolución: la conquista de un territorio nuevo»[24]. En efecto, la aparición de The Lord of the Rings[25] supone un punto de inflexión en la crítica literaria sobre Tolkien. Las publicaciones de The Fellowship of the Ring y The Two Towers en 1954 obtuvieron respuestas mixtas. Por una parte, estaban aquellos que alabaron la obra y encontraron en ella los suficientes méritos para recomendar su lectura. Luego se encontraron otros que sin duda se vieron sorprendidos por la propia naturaleza del libro (¿cómo catalogarlo?, se preguntaron). No ajenos a ello, pero sí desde el nivel de quien ya conoce algo la obra, escritores con cierto renombre como C. S. Lewis o W. H. Auden, se encargaron de defender y ensalzar la historia. Por supuesto, hubo mucha crítica negativa, la mayor parte de la cual se debió sin duda a la dificultad en catalogar el libro y situarlo en alguna parte concreta. Si además tenemos en cuenta que TLOTR fue publicado en tres partes entre julio de 1954 y octubre de 1955, podremos entender mejor las opiniones que provocó la obra en su tiempo, ya que muchas de ellas fueron escritas antes de que los tres volúmenes hubieran visto la luz. Así, entre las reseñas más recordadas, encontramos a C. S. Lewis, quien en un principio comparó la obra de Tolkien con Malory y Ariosto[26]. Richard Hughes señaló que no se había intentado nada parecido en la historia de la literatura desde “The Faerie Queene”, de Spenser,[27] aunque encontró The Fellowship of the Ring algo simplista. Naomi Mitchinson describió el libro como «super-ciencia-ficción»[28], y Edwin Muir escribió que «solamente una obra maestra podría sobrevivir al bombardeo de elogios a los que está siendo sometido este libro por parte del aparato propagandístico del mismo» (en referencia a las opiniones laudatorias de Lewis o Auden, entre otros)[29]. A. E. Cherryman señaló que «la imaginación del profesor Tolkien es de una naturaleza tan rica y fantástica, y su libro está concebido sobre una escala tan amplia y atrevida, que parece que hubiera añadido algo, no sólo al mundo de la literatura, sino a la historia de la misma»[30].

Sin embargo, no faltaron artículos menos elogiosos: un anónimo autor en Theology proclamó que el libro era «un montón de páginas llenas de trivialidades y enredos»[31]; en The New Stateman, se acusó a Tolkien y a Auden (su principal valedor en Estados Unidos) de infantilismo y de tener una imaginación pubescente[32]; el propio Edwin Muir, a quien ya hemos mencionado, definió a los personajes como «colegiales jugando a ser héroes, excepto unos pocos ancianos que hacen de magos»; o, por último, a R. Flood, que catalogó The Fellowship of the Ring como «esnobismo pretencioso [...] nada recomendable»[33].

De todos modos, entre C. S. Lewis y W. H. Auden se repartieron los mayores elogios a la obra. Para el autor de Narnia, «el libro es demasiado original y rico como para ser juzgado tras una primera lectura. Pero notamos de inmediato que nos ha hecho algo. Ya no somos los mismos hombres. Y pese a que debemos racionar las dosis de lectura, tengo pocas dudas de que este libro muy pronto ocupará su lugar entre los imprescindibles»[34]. Auden, por su parte, comentó la publicación de The Fellowship of the Ring y lo recomendó a todos aquellos a quienes les gustasen las historias de búsqueda heroica, ya que sobrepasaba los límites de la novela de aventuras en emoción, y en reflejar la seria realidad de nuestro mundo[35]. Alabó la creatividad lingüística de Tolkien y la profundidad de los personajes, conseguida gracias al contexto histórico creado para cada raza. No obstante, Auden advertía de los peligros de interpretar el libro como una alegoría de la Historia Moderna[36], y declaraba que la respuesta del lector hacia la obra del profesor dependía de su punto de vista ante la vida. Tolkien, aseguraba, satisfacía el sentido de la realidad en el marco del relato tradicional conocido como Búsqueda (Quest en lengua inglesa)[37].

La reacción del propio Tolkien ante la avalancha de críticas que su libro iba recibiendo fue admitir ante Rayner Unwin que éstas «eran mejores de lo que yo me temía». Para Carpenter, a Tolkien «no le satisfacía todo esto. Le parecía deplorable todo el culto a su alrededor, y tampoco le importaba mucho la costumbre cada vez más extendida de considerar TLOTR como fuente de tesis académicas o libros de crítica literaria»[38]. El propio Tolkien escribió: «Me da muchísima lástima verme como sujeto de una tesis», antes de tomarse las cosas con un poco más de flema: «El Señor de los Anillos es una de esas cosas que si te gustan, te gustan, y si no, las abucheas» («The Lord of the Rings / is one of those things / if you like you do / if you don’t, then you boo!»)[39].

Pero el ya maduro profesor poco pudo hacer ante el bombardeo de críticos, periodistas, eruditos, fans, o simplemente estudiantes ávidos de respuestas. Parece que la primera tesis sobre Tolkien corrió a cargo de Caroline W. Everett, en “The Imaginative Fiction of J. R. R. Tolkien”. En ésta se incluía una biografía, resúmenes de los libros, extractos de ensayos y reseñas sobre las obras del profesor, junto con comentarios sobre la influencia que tenía la formación académica de Tolkien en sus escritos. También se hacía mención al ensayo “On Fairy Stories” y su aplicación a las obras de John Ronald. En los apéndices se hacía referencia a una adaptación de TLOTR para la BBC, y se incluían varias cartas del propio Tolkien[40]. También cabe mencionar otros artículos de esta etapa, como el de Douglas Parker “Hwaet We Holbytla...”, en el que se presentan los criterios que todo buen relato de fantasía debe seguir, se critica negativamente la poesía de TLOTR y se considera a los personajes superficiales y planos, pero necesarios para que la obra tenga éxito. Parker subraya que los personajes y objetos relacionados con el mal están demasiado estereotipados, pero que, por el contrario, los representantes del bien son presentados de forma más realista porque tienen alguna tendencia hacia el mal y por eso son débiles de espíritu. El tema del libro, asegura, es la respuesta de todos los seres ante el fin de una época[41]. Pero si hablamos de crítica contra la obra del profesor Tolkien, hemos de mencionar dos de los ensayos más citados de esta época. Es innegable que la fama obtenida por Edmund Wilson y su “Oo, Those Awful Orcs”, obedece a la virulencia de su ataque. Para empezar, cita los comentarios elogiosos a Tolkien, pero muestra su desacuerdo con ellos. Considera la obra apta para el público infantil y justifica que su éxito entre los adultos se debe al apetito por la basura juvenil, especialmente en el Reino Unido. Arremete contra Auden por ignorar los defectos del libro, como los poemas, a los que cataloga como malos, o los personajes tan pobremente descritos que representan el mal. Cita a Malory y Spenser como escritores llenos de un encanto y distinción del cual Tolkien carece[42]. Philip Toynbee fue un poco más comedido, pero se alegró al comprobar, en 1961, que el entusiasmo inicial por los hobbits se había ido desvaneciendo, puesto que las obras estaban muy mal escritas, y eran infantiles, aburridas, fantasiosas[43].

Pero tanto Toynbee como Wilson estaban lejos de la realidad. Ninguno de ellos ni de otros feroces críticos con la obra de Tolkien se dieron cuenta, o no quisieron hacerlo, del constante goteo que se seguía produciendo dentro del “Tolkien Criticism”, en forma de artículos en periódicos o revistas especializadas. Algunos de ellos, difíciles de obtener en su momento, fueron rescatados en recopilaciones unos años más tarde, pero antes de hablar de ellos es preciso abrir una nueva etapa.

 

LA CONTROVERSIA “ACE BOOKS” Y LA DÉCADA PRODIGIOSA.

      Durante la década posterior a la publicación de TLOTR, el formato usado en la crítica literaria hacia Tolkien había sido el artículo en revistas o periódicos. A mediados de los años sesenta se producirá un hecho que ayudará a cambiar las cosas: la salida al mercado de la edición “ilegal” del libro, a cargo de Ace Books, en Estados Unidos. Donald A. Wollheim, presidente de esta editorial afincada en Nueva York, especializada en ciencia-ficción a bajo coste, vio la posibilidad de vender TLOTR a tan solo setenta y cinco centavos cada libro, aprovechando un posible vacío legal en materia de derechos de autor[44]. La “Guerra del Anillo”, como se llamó a la controversia entre Ace Books y las editoriales oficiales Allen & Unwin y Houghton Mifflin, tuvo sin embargo unos efectos muy beneficiosos para el propio Tolkien y su libro. Por una parte, un aumento impensable en el número de ejemplares vendidos tanto de la edición «pirata» de Ace como de la oficial de Ballantine, ambas de 1965 (incluso Wollheim accedió, no sin presión mediática, a pagar los derechos de ventas a Tolkien, y se comprometió a no volver a editar nuevamente el libro); por otra parte, este affaire consiguió que TLOTR alcanzase una popularidad superlativa en la sociedad norteamericana, especialmente entre los jóvenes. Si tenemos en cuenta que la década de los años sesenta supuso un período de ebullición ideológica, artística, etc., dispondremos de los ingredientes precisos para que la sopa empiece a hervir.

En efecto, algunos bibliógrafos contabilizan una media de noventa artículos al año dedicados a Tolkien, entre reseñas, ensayos, e incluso algún que otro libro, durante la segunda mitad de la década. Algunos de los mejores se recopilarán, por fortuna, en trabajos como el de Isaacs & Zimbardo, del cual hablaremos más adelante. Y es que en esta década se comienza a investigar con mayor interés y profundidad en las historias del profesor de Oxford, y surgen así fanzines especializados, títulos como I Palantir (que data de 1960, y que tuvo una vida efímera), Entmoot, Niekas, The Tolkien Journal, Orcrist, o Mythlore, por citar unos cuantos, junto con los primeros libros monográficos sobre la Tierra-Media. Así pues, en febrero de 1967 se edita el que muy probablemente sea el primer volumen de este tipo. Se trata de The Tolkien Papers, una recopilación de ponencias que tuvieron lugar en la Universidad de Mankato, Minnesota,  durante los días veintiocho y veintinueve de octubre. Consta de diez ensayos entre los que destacaríamos “The Meaning of TLOTR”, de Dorothy Barber, que defiende el carácter cristiano del libro no a través de la alegoría, sino desde la transformación del lenguaje metafórico de nuestro mundo en lenguaje literario; Bruce Beatie estudia, en “Folk Tale, Fiction and Saga in J. R. R. Tolkien’s TLOTR”, las opiniones críticas, comenta el éxito del libro, y asegura que, a diferencia de los cuentos de hadas, la historia de los Anillos no acaba felizmente; Alexis Levitin, en su “The Hero in J. R. R. Tolkien’s TLOTR”, presenta los tipos de héroe cristianizado mostrados en el relato, que aportan al lector actual un sustituto para el anti-héroe moderno; en “The Moral Universe of J. R. R Tolkien”, de David Miller, se establece el tema y el trasfondo de la obra usando los Apéndices e incluso se llegan a esbozar los hechos de The Silmarillion diez años antes de su publicación; George Burke Johnston, en su trabajo “The Poetry of J. R. R. Tolkien”, analiza la técnica y las posibles fuentes de la poesía de Tolkien, usando versiones the “The Stone Troll”; o, finalmente, Kathryn Blackmun, en sus artículos “The Development of Runic and Fëanorian Alphabets for the Transliteration of English” y “Translations from the Elvish”, realiza una aproximación a los idiomas creados por el profesor Tolkien.

1968 nos presenta dos de los estudios más comentados del “Tolkien Criticism”: The Tolkien Relation: A Personal Inquiry, de William Ready; y Tolkien and the Critics, editado por Neil Isaacs y Rose Zimbardo. El trabajo de Ready, por un  lado, tiene una gestación curiosa. El propio Ready fue el encargado, como director de la Biblioteca de la Universidad de Marquette, de la compra de los manuscritos de Tolkien a finales de los años sesenta. Por este motivo consiguió contactar con el autor, llegando a visitarle en Oxford en abril de 1967. Ya en enero de ese año, Ready le comentó a Tolkien que estaba escribiendo un libro sobre él, recibiendo por respuesta el desagrado que a Tolkien le producían estas cosas. En dicha visita a Oxford, Tolkien recuerda que Ready se pasó hora y media hablando sobre sí mismo, y no entrevistándole («si hubiera sacado un cuaderno de notas y me hubiese informado de sus intenciones, le hubiera enseñado la puerta»[45]). Este libro no ha tenido buena prensa entre el “Tolkien Criticism”, debido a las continuas imperfecciones acerca de la vida del autor y a la interpretación que Ready ofrece de las obras y del resto de los Inklings, quienes no salen muy bien parados (especialmente Williams). Las ideas que se plantean acerca del catolicismo en TLOTR han creado polémica, y baste decir que el libro fue puesto por los suelos en la biografía de Carpenter, donde se resume la opinión «oficial» de la familia Tolkien.

Diferente imagen es la que ofreció Tolkien and the Critics, recopilación de ensayos editada por Isaacs y Zimbardo. Recoge unos artículos que constituyen, según los editores, lo mejor del Tolkien Criticism hasta ese momento. Pero antes de comentar dichos trabajos, es preciso detenerse en el artículo del propio Neil D. Isaacs, “On the Possibilities of Writing Tolkien Criticism”. Afirmaba que era un mal momento para la crítica seria, ya que había una excesiva proliferación de artículos de baja calidad escritos por fans, y hablaba de «moda pasajera», de “«excesiva popularidad», y de «actividad frenética de los fanzines», que no facilitaban precisamente esta crítica de calidad. Es por ello que defendía la posibilidad de escribir una crítica formal para que TLOTR fuese tomado en cuenta como obra de arte. A continuación presentaba los artículos seleccionados para el libro y justificaba su inclusión en el mismo. No podía faltar un trabajo de C. S. Lewis, “The Dethronement of Power”, que ya hemos mencionado anteriormente, ni de W. H. Auden, “The Quest Hero”, en donde se estudia el libro bajo los parámetros de un trasfondo no histórico, presuposición de un conflicto entre el bien y el mal, compromiso absoluto por parte del héroe, y triunfo final del bien. Además, analiza las características del Quest Tale: objeto codiciado – personaje – viaje – héroe – prueba(s) – guardianes – ayuda. Alaba a Tolkien por la creación de nombres y por hacer creíble la historia. Destacan también en esta colección los trabajos de Patricia Meyer Spacks, Edmund Fuller, Marion Zimmer Bradley, o R. J. Reilly, entre otros. Zimmer Bradley, por ejemplo, asegura que el tema esencial de TLOTR es el paso a la madurez  del adolescente, quien buscará una figura paternal.  Según su opinión, el personaje central del libro es Sam, quien acaba preparado para entrar en la Cuarta Edad, a diferencia de Frodo, que tiene que abandonar Tierra-Media. Reilly, por su parte, considera que Tolkien intenta devolver la figura del héroe a la literatura moderna utilizando el único género posible, el cuento de hadas romántico cristianizado. Utiliza “On Fairy Stories” como eje para su análisis. Edmund Fuller, por otro lado, advierte de los peligros de interpretar el libro de Tolkien como una alegoría, aunque sugiere ciertos paralelismos entre la Tierra-Media y nuestro mundo actual. Patricia Spacks, finalmente, comenta las cuestiones de responsabilidad y libertad en lo que respecta al destino, o Fate, y compara este término en Tolkien con otras obras del período anglo-sajón como Beowulf.

El año siguiente, 1969, es prolífico en el “Tolkien Criticism”. Lin Carter publica A Look Behind TLOTR, Catharine Stimpson escribe “J. R. R. Tolkien”, dentro de la serie Columbia Essays on Modern Writers, Mark Hillegas edita y coordina Shadows of Imagination: The Fantasies of Lewis, Tolkien and Williams, y J. S. Ryan publica Tolkien: Cult or Culture? Comencemos por el libro de Carter, que fue traducido al castellano como El origen de El Señor de los Anillos en 2002. Esta obra incluye una breve biografía de Tolkien y señala las fuentes de sus historias, haciendo hincapié en el género al que pertenece el libro, «epic fantasy». Asegura que Tolkien ha unido en una sola historia los temas de la guerra y la búsqueda, que a menudo han caminado por separado en la literatura. Este estudio es, en definitiva, un exponente claro del Criticism durante los primeros años y ha quedado hoy en día un tanto obsoleto.

Catherine Stimpson, por su parte, dispara fuerte. Su ensayo es duro con el profesor Tolkien, de quien destaca únicamente el tema de la abnegación de personajes como Frodo. Se muestra especialmente crítica con John Ronald cuando menciona el argumento, los personajes, el estilo (tanto de la prosa como del verso), el simbolismo, o los roles femeninos. Llama la atención sobre la moralidad del lenguaje: por ejemplo, los troles hablan con acento cockney, y los orcos lo hacen con abundancia de sonidos velares. Su libro concluye con una famosa frase que resume el tono de su trabajo: «Frodo vive, en una época prestada»[46].

Tolkien: Cult or Culture? es una recopilación de charlas y artículos escritos por J. S. Ryan y Hugo Crago. Incluyen, como venía siendo tradición, una biografía de Tolkien y los Inklings, resúmenes e interpretaciones de las obras principales y de las «menores», como Niggle, Farmer Giles, The Homecoming, e incluso “The Lay of Aotrou and Itroun”.

Por último, Shadows of Imagination consiste en una recopilación de ensayos acerca de  Lewis, Tolkien y Williams. En concreto, sobre John Ronald hay tres, “Meaning in TLOTR”, d0e Clyde S Kilby, “Pieties and Giant Forms in TLOTR”, elaborado por Daniel Hughes, y “Tolkien’s Fantasy: The Phenomenology of Hope”, de Gunnar Urang. Además, se incluye un cuarto ensayo dedicado conjuntamente a Tolkien y a Lewis: “Now Entertain Conjecture of a Time: The Fictive Worlds of CS Lewis and JRR Tolkien”, por Charles Moorman. Kilby, en su estudio, defiende los placeres de leer a Tolkien porque el mito se convierte en realidad; Daniel Hughes considera que “On Fairy Stories” es la base de la obra del profesor de Oxford; Urang considera que los personajes son arquetipos y la historia es alegórica, basada en la esperanza cristiana, y válida en el mundo real; Charles Moorman, por su parte, establece similitudes entre los modelos de cuento de hadas en Tolkien y Lewis, pero reconoce que éste incluye conscientemente elementos cristianos en sus historias.

LOS AÑOS 70: LIBROS EN ESPERA DEL “MAGNUS OPUS”.

Esta década tiene dos momentos claves: el fallecimiento de Tolkien en 1973 y la publicación de The Silmarillion en 1977. Son fechas importantes para el Tolkien Criticism, especialmente la segunda, por las consecuencias que va a tener en los estudios llevados a cabo a partir de ese momento. Pero comencemos con los primeros años de esta década: Richard West ve publicada su bibliografía Tolkien Criticism: An Annotated Checklist en 1970 (revisada y ampliada en 1981), y Robert Foster escribe al año siguiente la primera versión de su enciclopedia A Guide to Middle-earth.

Pero es en 1973 cuando se publica uno de los libros más recomendados durante años,  Master of Middle-earth: The Fiction of JRR Tolkien, de Paul Kocher. Pese a sufrir el paso del tiempo, como tantos otros estudios de la época, el análisis de Kocher supone un esfuerzo a tener en cuenta por la sencillez en la exposición de ideas. Por ejemplo, analiza el marco de la Tierra-Media como mundo inventado pero sin embargo cercano al lector; estudia el papel de Sauron y su naturaleza maligna, derrotada por su incapacidad de entender el bien; comenta el rol que desempeña Aragorn en la historia y la relación entre los Pueblos Libres; examina The Hobbit, en un contexto mas amplio, como una buena historia para niños; reconoce el valor de las llamadas obras “menores” del autor.

También a principios de los 70 son editados J. R. R. Tolkien, de Robley Evans, Tree by Tolkien, de Colin Wilson, o Tolkien’s World, de Randel Helms. Siguiendo este orden, comentaremos que Evans asegura que la obra de Tolkien es una alegoría cristiana, escrita con un estilo que nos remonta a épocas pretéritas y a historias inspiradas en la Búsqueda. Califica a los personajes como arquetipos individuales, especialmente a los hobbits, que son el gran acierto del autor. Analiza el papel de Frodo y su relación con Gollum (piedad, lástima), que acaba siendo la gran elección moral del libro.

Colin Wilson, por su parte, señala que la principal virtud del autor descansa en su habilidad para crear un escenario, aunque encuentra las batallas un tanto exageradas. Cita como influencias tempranas a Chesterton o Yeats, y comenta Smith of Wooton Major y Leaf by Niggle como obras cargadas de simbolismos. Finalmente, asegura que el éxito de estos libros se debe al estilo, a la crítica al mundo moderno, y a la exaltación de las tradiciones del pasado.

Finalmente, Randel Helms sugiere un análisis jungiano de TLOTR, considera necesario un relato tan fantasioso como The Hobbit para comprender su continuación, y establece paralelismos entre la historia de los anillos y Niggle o Smith, entendidas como alegorías. Manifiesta que Tolkien, como erudito medievalista, enseña la importancia de la tradición mítica al mundo actual.

Y mientras tanto el mundo se halla a la espera de la publicación de The Silmarillion, que tendrá lugar en 1977. Clyde Kilby, de quien ya hemos hablado, publica un año antes Tolkien and the Silmarillion, en el que narra su experiencia de primera mano con el profesor de Oxford en la tarea de clasificación de manuscritos de la Primera y Segunda Edad. Pero además ese año ve la luz el libro de Daniel Grotta que mencionábamos al principio de este estudio, una biografía no autorizada pero voluntariosa, ya que Grotta tuvo que completar su trabajo con opiniones de terceros, al contrario que Humphrey Carpenter, quien publica un año más tarde la biografía oficial con el beneplácito de la familia Tolkien. Mientras tanto, empero, ante la espera por The Silmarillion, en el Tolkien Criticism no se descansaba. Jared Lobdell coordinó y editó en 1975 A Tolkien Compass, compilación de artículos presentados durante unas Conferencias en Urbana y Cleveland en 1969 y 1970, junto con “Guide to the Names in TLOTR”, del propio Tolkien. Entre los artículos incluidos, destaca el de Bonniejean Christensen, quien traza los cambios de Gollum a través de las diferentes ediciones de The Hobbit (especialmente en “Riddles in the Dark”), y TLOTR. Por otro lado, sería interesante citar el capítulo “J. R. R.  Tolkien (1892-1973) and TLOTR” de Modern Fantasy: Five Studies, escrito por C. N. Manlove. En él, se citan las trincheras de la Primera Gran Guerra como fuente para Mordor, y se explica el éxito del libro en EE.UU. por la necesidad de escapar a las raíces.

THE SILMARILLION,  BIOGRAFÍAS Y CARTAS.

El 15 de septiembre de 1977 sale al mercado The Silmarillion, preparado por Christopher Tolkien, tras una larga espera. Es una obra muy comentada en reseñas y artículos periodísticos, normalmente para recomendarla solo a los muy interesados, ya que, se dice, acusa la ausencia de hobbits. También se señala que el libro tiene más de Christopher que de John Ronald, y que muchos lo abandonarán antes del final. Margaret Drabble escribe que «el libro es pretencioso», Jan Marsh asegura que «el estilo es elevado, cargado de lugares y genealogías, grandiosas pruebas y enormes batallas a modo de sagas», y Hielen Mable opina que el libro «ha superado todas mis expectativas»[47]. Sea como fuere, el libro genera polémica y unos cuantos trabajos de envergadura. Destacaremos A Reader’s Guide to The Silmarillion, de Paul Kocher, y Tolkien and the Silmarils, de Randel Helms. En el primero, Kocher explica el libro como creación de una mitología para Inglaterra, y establece relaciones entre las obras principales de Tolkien. Helms, por su parte, busca las fuentes de las que ha bebido el autor y señala la necesidad de leer TLOTR como guía para The Silmarillion.

Con la publicación de la biografía de Carpenter y poco después de The Inklings y The Letters, el campo de acción del Tolkien Criticism se ensancha enormemente. Durante la segunda mitad de los setenta, surge una media de ochenta estudios dedicados total o parcialmente a Tolkien. Utilizando sus propias palabras, la sopa ya hervía, y de qué manera, en el caldero, y podían encontrarse estudios de todo tipo, incluidos los lingüísticos, o reediciones como Tolkien, New Critical Perspectives (Isaacs & Zimbardo, 1981).

 

 

EPÍLOGO.

Como ya apunté en el primer capítulo de este ensayo, no se ha intentado elaborar un análisis exhaustivo de todo el Criticism tolkieniano. Al contrario, sirva este trabajo como selección de lo más relevante de varias décadas de estudios y como muestra de la diversidad de opiniones que surgieron en torno a los libros del viejo profesor de Oxford. Comprenderemos mejor el resto del camino.

 

                                                                 Francisco Sempere Galant «Egidio»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

 

Becker, Alida (ed.),  The Tolkien Scrapbook, 1978. Incluye:

- Auden, WH “At the End of the Quest, Victory”.

- Wilson, Edmund  “Oo, Those Awful Orcs”.

— Carpenter, Humphrey  J. R. R. Tolkien: A Biography, 1977

— Carpenter, Humphrey  Letters of J. R. R. Tolkien, 1981.

— Carpenter, Humphrey  The Inklings, 1978.

— Carpenter, Humphrey TLOTR Souvenir Booklet Commemorating Twenty-Five Years of Its Publication, 1980.

— Carter, Lin  A Look Behind The Lord of the Rings, 1969.

— Chance, Jane Tolkien’s Art, 1979.

— Evans, Robley  J. R. R. Tolkien: Writers for the 70’s, 1972.

— Foster, Robert  A Guide to Middle Earth, 1971.

— Grotta, Daniel  J. R. R. Tolkien, 1976.

— Hammond, Wayne G. & Anderson, Douglas J. R. R. Tolkien: A Descriptive Bibliography, 1993.

 — Hammond, Wayne G. & Scull, Christina The J. R. R. Tolkien Companion and Guide: Chronology and Reader’s Guide, 2006.

— Hansen, J. T. et al (eds.The Tolkien Papers (Mankato State College Studies), 1967. Incluye:

- Beatie, Bruce A.  “Folk Tale, Fiction, and Saga in J. R. R. Tolkien’s TLOTR”.

- Norwood, W. D.  “Tolkien’s Intention in TLOTR”.

- Levitin, Alexis  “The Hero in Tolkien’s TLOTR”.

- Barber, Dorothy K.  “The Meaning of TLOTR”.

- Miller, David M. “The Moral Universe of J. R. R. Tolkien”.

- Johnston, George Burke  “The Poetry of J. R. R. Tolkien”.

- Blackmun, Kathryn  “The Development of Runic and Fëanorian Alphabets for the Transliteration of English”.

- Rang, Jack C.  “Two Servants”.

- Blackmun, Kathryn  “Translations from the Elvish”.

- Bisenieks, Dainis  “Reading and Misreading Tolkien”.

— Helms, Randel  Tolkien and the Silmarils: Imagination and Myth in The Silmarillion, 1981.

— Helms, Randel  Tolkien’s World, 1974.

— Hillegas, Mark R. (ed.)  Shadows of Imagination: The fantasies of C. S. Lewis, J. R. R. Tolkien and Charles Williams, 1969. Incluye:

- Kilby, Clyde S.  “Meaning in TLOTR”.

- Hughes, Daniel  “Pieties and Giant Forms in TLOTR”.

- Urang, Gunnar  “Tolkien’s Fantasy: The Phenomenology of Hope”.

- Moorman, Charles “Now Entertain Conjecture of a Time: The Fictive Worlds of C. S. Lewis and J. R. R. Tolkien”.

— Isaacs, Neil D & Zimbardo, Rose A. Tolkien and the Critics, 1968. Contiene:

- Isaacs, Neil D.  “On the Possibilities of Writing Tolkien Criticism”.

- Lewis, C. S.  “The Dethronement of Power”.

- Fuller, Edmund  “The Lord of the Hobbits”.

- Auden, W. H.  “The Quest Hero”.

- Keenan, Hugh T.  “The Appeal of TLOTR: A Struggle for Life”.

- Meyer Spacks, Patricia  “Power and Meaning in TLOTR”.

- Zimbardo, Rose A.  “Moral Vision in TLOTR”.

- Bradley, Marion Zimmer  “Men, Halflings, and Hero-Worship”.

- Reilly, Robert J.  “Tolkien and the Fairy Story”.

- Gasque, Thomas J.  “Tolkien: The Monsters and the Critters”.

- Tinkler, John  “Old English in Rohan”.

- Kelly, Mary Quella  “The Poetry of Fantasy: Verse in TLOTR”.

- Moorman, Charles  “The Shire, Mordor, and Minas Tirith”.

- Raffel, Burton  “TLOTR as Literature”.

- Sale, Roger  “Tolkien and Frodo Baggins”.

— Isaacs, Neil D & Zimbardo, Rose A.   Tolkien, New Critical Perspectives, 1981. Contiene:

- Isaacs, Neil “On the Need for Writing Tolkien Criticism”.

- Basney, Lionel  “Myth, History and Time in TLOTR”.

- Ryan, J. S.  “Folktale, Fairy Tale, and the Creation of a Story”.

- Flieger, Verlyn  “Frodo and Aragorn: The Concept of the Hero”.

- Zimbardo, Rose “The Medieval-Renaissance Vision of TLOTR”.

- Hughes, Daniel  “Pieties and Giant  Forms in TLOTR”.

- Grant, Patrick  “Tolkien: Archetype and Word”.

- Jeffrey, David L.  “Recovery: Name in TLOTR”.

- Kocher, Paul  “Middle-earth: An Imaginary World?”

- Parks, Henry B.  “Tolkien and the Critical Approach to Story”.

- Kuznets, Lois R.  “Tolkien and the Rhetoric of Childhood”.

- McLellan, Joseph  “Frodo and the Cosmos: Reflections on The Silmarillion”.

- Adams, Robert M.  “The Hobbit Habit”.

— Johnson, Judith A   J. R. R. Tolkien; Six Decades of Criticism, 1986.

— Kilby, Clyde S.  Tolkien and The Silmarillion, 1976.

— Kocher, Paul  A Reader’s Guide to the Silmarillion, 1980.

Kocher, Paul  Master of Middle-earth: The Fiction of J. R. R. Tolkien, 1972.

— Krabbe, Katharyn F. J. R. R. Tolkien, 1981.

— Lobdell, Jared (ed.A Tolkien Compass, 1975. Contiene:

- Christensen, Bonniejean  “Gollum’s Character Transformation in The Hobbit”.

- Matthews, Dorothy  “The Psychological Journey of Bilbo Baggins”.

- Scheps, Walter  “The Fairy-tale Morality of TLOTR”.

- Perkins, Agnes & Hill, Helen  “The Corruption of Power”.

- Rogers, Deborah  “Everyclod and Everyhero: The Image of Man in Tolkien”.

- West, Richard  “The Interlace Structure of TLOTR”.

- Miller, David  “Narrative Pattern in The Fellowship of the Ring”.

- Plank, Robert  “The Scouring of the Shire: Tolkien’s View of Fascism”.

- Huttar, Charles A.  “Hell and the City: Tolkien and the Traditions of Western Literature”.

- Kaufmann, U. Milo  “Aspects of the Paradisiacal in Tolkien’s Work”.

- Tolkien J. R. R.  “Guide to the Names in TLOTR”.

— Manlove, C. N.  Modern Fantasy: Five Studies, 1975. Chapter V: “J. R. R. Tolkien (1892-1973) and TLOTR”.

— Noel, Ruth S.  The Languages of Tolkien’s Middle Earth, 1974.

— Noel, Ruth S.  The Mythology of Tolkien’s Middle-Earth, 1977.

— Petty, Anne C. One Ring to Bind Them All, 1979.

— Ready, William  The Tolkien Relation / Understanding Tolkien and The Lord of the Rings, 1968.

— Stimpson, Catharine R.  J. R. R. Tolkien (Columbia Essays on Modern Writers), 1969.

— West, Richard C. Tolkien Criticism: An Annotated Checklist, 1981.

— Wilson, Colin  Tree by Tolkien, 1974.

 

 

[1] El ejemplo más conocido es Walking Tree Publishers, editorial aparecida a finales de los años noventa al amparo de la Sociedad Tolkien de Suiza, dedicada en exclusiva a la publicación de estudios sobre J. R. R. Tolkien a cargo de especialistas de renombre como T. A. Shippey, Verlyn Flieger o John Garth. También han colaborado estudiosos españoles como Margarita Carretero o Eduardo Segura. Véanse, por ejemplo, sus últimos trabajos en Myth and Magic: Art according to the Inklings, de 2007, sobre el amor y el sacrificio en Tolkien, Lewis y Rowling, o sobre la Estética en Hoja, de Niggle.

[2] En concreto, el capítulo “Nuevas lecturas” del libro de Grotta (pp.229-232) nos muestra una bibliografía con nueve libros anteriores a 1975, de los cuales solamente dos han llegado a traducirse: la Guía de la Tierra Media, de Robert Foster, y Tolkien: El origen de El Señor de los Anillos, de Lin Carter.

[3] Grattan, J. H. G.  Review of English Studies 1, 1925, pp.484-487

  Hulbert, J. R.   Modern Philology 23, 1925, pp.246-249

[4] Menner, R. J.  Modern Language Review 41, 1926, pp.397-400

[5] Brett, Cyril  Modern Language Review 22, October 1927, pp.451-458

[6] Chambers, R. W.  Modern Language Review 33, pp.272-273.

[7] Gang, T. M.  “Approaches to Beowulf”, Review of English Studies NS III:9 enero 1952, pp.8-82.

[8] Van Meurs, JC   “Beowulf and Literary Criticism”, Neophilologus 39, 1955.

[9] Sisam, Kenneth  The Structure of Beowulf, 1965, pp.20-28.

[10] Redlich, Monica  Spectator, diciembre 1937

   Stocks, Mary  “Goblins and Others”, Manchester Guardian Supplement 3, diciembre 1937.

   Anónimo  Booklist, abril 1938.

[11] Hughes, Richard  “Books for Pre-Adults” New Statesman and Nation 14, diciembre 1937.

[12] Tolkien, J. R. R.  Cartas, 1993, p.34

[13] Crouch, Marcus S.  “Another Don in Wonderland”, Junior Bookshelf, 14,  marzo 1950.

[14] Como complemento a los escasos artículos sobre este ensayo tras su publicación en Essays Presented to Charles Williams, en el reciente libro Tolkien On Fairy-stories, editado por Verlyn Flieger y Douglas A. Anderson, 2008, aparecen tres reseñas de periódicos escoceses de 1939, poco después de la lectura en la University of St Andrews: en The Scotsman, el 9 de marzo, The St. Andrews Citizen, también ese mes, y St. Andrews Times. Para los editores, se trata de una oportunidad de saber qué se dijo en la lectura y cómo transcurrió. Por ejemplo, el título de la misma fue “Fairy Stories”, sin la preposición.

[15] Barrett, William  “Ever-ever Land”, Atlantic Monthly, marzo de 1965, pp.194-195.

[16] Hamilton, Ruth  “In the Reviewing Stand”, Young Reader’s Review I:10, junio de 1965.

[17] Walsh, Chad  “In the As-If World”, New York Times Book Review, marzo de 1965.

    Whitman, Digby B.  “Middle-earth, the Enduring Fairyland”, Chicago Tribune, mayo de 1965.

    Willis, Katherine Tappert,  Library Journal 90, febrero de 1965.

[18] Esta frase sin sentido forma parte de la melodía cantada por el ogro en el cuento tradicional Jack and the Beanstalk.

[19] Freman, Gwendolen, Spectator, 18 de noviembre de 1949.

[20] Crouch, Marcus S.  Junior Bookshelf , XIV, enero de 1950, pp.14-15.

[21] Vease Kocher, Paul, Master of Middle-earth: The Achievment of J. R. R. Tolkien, capítulo 7 “Seven Leaves”, 1972, o Crabbe, Katharyn,  J. R. R. Tolkien, capítulo 5 “La Búsqueda Cumplida: Mundos Secundarios”, 1981.

[22] Britton G. C.  “Heroic Poetry”, The Times Literary Supplement, febrero de 1953.

[23] Indestege, Luc  “Heroic Poetry”, The Times Literary Supplement, marzo de 1953.

[24] Lewis, C. S.  “The Gods Return to Earth”, Time & Tide, 14 de agosto de 1954.

[25] A partir de ahora citaremos el libro como TLOTR.

[26] Lewis, C. S.  Ibid.

[27] Hughes, Richard  Spectator, uno de octubre de 1954.

[28] Mitchinson, Naomi  “One Ring to Bind Them”, New Stateman and Nation, dieciocho de septiembre de 1954.

[29] Muir, Edwin  “A Boy’s World”, Sunday Observer, 27 de noviembre de 1955.

[30] Cherryman, A. E.  “Myth-Maker”, Truth, 6 de agosto de 1954.

[31] Citado en Carpenter, Humphrey  The Lord of The Rings: Souvenir Booklet Commemorating Twenty-Five Years of its Publication, 1980, p.12.

[32] Ibid, p.12.

[33] Flood, R.  “Hobbit Hoax?”, Books on Tial; Christian Science Bulletin, 1955.

[34] Lewis, C. S. “The Dethronement of Power”, Time & Tide, 22 de octubre de 1955, incluido en Isaacs & Zimbardo (eds) Tolkien and the Critics, 1968, pp.12-16.

[35] Auden, W. H.  “The Hero is a Hobbit”, New York Times Book Review, 31 de octubre de 1954.

[36] Auden, W. H.  “A World Imaginary, but Real”, Encounter 3, noviembre de 1954.

[37] Auden, W. H.  “At the End of the Quest, Victory”, New York Times Book Review, veintidós de enero de 1956, incluido en Becker, Alida (ed.) The Tolkien Scrapbook, 1978, pp.44-49.

[38] Carpenter, Humphrey  The Lord of the Rings: Souvenir Booklet... p.14.

[39] Ibid. P.14

[40] Everett, Caroline Whitman  “The Imaginative Fiction of J. R. R. Tolkien”, Florida State University, 1967.

[41] Parker, Douglas  “Hwaet We Holbytla...”, Hudson Review 9, pp.598-609.

[42] Wilson, Edmund  “Oo, Those Awful Orcs”, Nation 182, catorce de abril de 1956, pp.312-313, incluido en Becker, Alida (ed.) The Tolkien Scrapbook, 1978, pp.50.55.

[43] Toynbee, Philip, Observer, 6 de agosto de 1961.

[44] Para mayor información, véase Scull & Hammond The J. R. R.  Tolkien Companion and Guide II: Reader’s Guide, 2006, pp.1-7.

[45] Scull, Cristina & Hammond, Wayne G.  The Tolkien Companion and Guide I: Chronology, 2006, p.726.

[46] Stimpson, Catherine R. “Frodo lives, on borrowed time”, J. R. R. Tolkien (Columbia Essays on Modern Writers), 1969, p.45.

[47] Drabble, Margaret  “Rebels Against Ilúvatar”, The Listener , septiembre 1977.

    Marsh, Jan  “Tolkien’s Source-book”, Daily Telegraph, septiembre 1977.

    Mable, Eileen  “A Myth for Our Age”, Church of England Newspaper, octubre 1977.